Retail y covid-19

Retail y COVID-19: presente y mañana para el comercio minorista

Los minoristas de todo el mundo están lidiando con la incertidumbre frente al coronavirus, tanto para sus empleados, clientes y en definitiva, para su negocio. Para muchos, se nos ha convertido en una prueba de creatividad en la planificación de la continuidad del negocio.

Hace tiempo que observamos las iniciativas de algunos comercios para salvaguardar su negocio. 

A diferencia de las interrupciones anteriores como el SARS y Fukushima en las últimas dos décadas, la crisis del coronavirus está teniendo un impacto tanto en la oferta como en la demanda

Esto es nuevo, y en mi opinión, añade un ingrediente que no hemos visto anteriormente. El foco del problema es global, extendido por todo el mundo y sin conocimientos suficientes para organizar conjuntamente una solución. Nadie es capaz de predecir nada a 15 días,  una situación muy poco deseable para empresas, gobiernos, …

¿Qué pasa cuando cerramos intermitentemente negocios o cae sobre nosotros la amenaza de un nuevo confinamiento?

  • Situación laboral precaria
  • Miedo al consumo
  • Disminución significativa en las ventas
  • Incertidumbre en realizar inversiones

Los minoristas han sufrido una disminución significativa en las ventas en muchas categorías de productos a medida que la afluencia de público disminuye o se detiene la vida como la entendíamos antes de la pandemia. Seguramente, las consecuencias y la recuperación de la industria minorista variarán según el subsector, que se ha enfrentado a diferentes desafíos de oferta y demanda a raíz de la crisis. Tres casos que ilustran lo que digo:

El sector alimentación:

A medida que la pandemia se desacelera, los comestibles volverán gradualmente a patrones de compra más normalizados, con un aumento de los ingresos atribuidos a los canales digitales.

Moda y productos no esenciales:

Con el cierre de la venta al por menor no esencial y un cambio en el enfoque del consumidor hacia los artículos esenciales, las tiendas de este sector lo han pasado mal. Ahora, aunque con incertidumbre hacia la recuperación, las tiendas de ropa y especializadas comenzarán a ver un repunte a medida que los hábitos de los consumidores cambien para adaptarse a un gasto más discrecional.

Las grandes superficies:

Experimentaron aumentos iniciales tanto en el tráfico en la tienda como en el digital, ya que las tiendas permanecieron abiertas y ofrecieron una variedad de productos para satisfacer las necesidades de los consumidores. 

Cómo afecta esto a las marcas sin un canal operativo al 100% 

Independientemente del escenario, varias verdades están comenzando a ser claras para las marcas a medida que salvan los desafíos en un mundo posterior al COVID-19. Las marcas más avanzadas en el camino de la transformación empresarial digital estarán mejor equipadas para manejar esta disrupción.

Un cambio profundo en las ventas: los minoristas tendrán que invertir en canales digitales y las marcas en revalorar su imagen en ese medio.

¿Pueden las tiendas pasar a ser tiendas oscuras solo para empleados o centros logísticos que desarrollen mecanismos de “click-and-collect”?

Es una realidad, pero debemos entender este momento disruptivo como un punto de inflexión que aumenta la presión y acelera la creatividad de muchos negocios. No creo que todo pase por innovar en logística y venta online pero es una realidad que debemos tener en cuenta. El retail debe evolucionar: veremos pronto tiendas con probadores de pago, demos offline de productos para que puedas comprobar su eficacia, olor, sabor, color, etc. y compralo mediante el móvil, sin caja y con el envío gratis a tu domicilio para que vuelvas sin paquetes de la compra. Alguien piensa que se va a perder la experiencia que es ir a comprar a algunos conocidos retailers. Acudir a una tienda sigue siendo terapéutico y el ser humano es un animal social, ¿no?.

Ahora, más que nunca, el ingenio y la creatividad son motores que afectan positivamente la activación de estrategias on y offline que no solo tratan de satisfacer al consumidor en relación con la rapidez o precio, sino también tratan de ofrecer el servicio más adecuado, contextualizado y experiencial.